Los fertilizantes fosfatados son esenciales para la producción agrícola, ya que promueven el crecimiento de los cultivos y mejoran tanto el rendimiento como la calidad, garantizando así la seguridad alimentaria. En el contexto del crecimiento de la población mundial, un suministro estable de fertilizantes fosfatados desempeña un papel fundamental para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial.
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Fertilizante fosfatado


Brasil es principalmente un país importador de fertilizantes fosfatados, y alrededor del 80% del consumo local se satisface con productos importados, procedentes principalmente de Marruecos, Rusia, China y Egipto. En 2025, el mercado de fosfato monoamónico (MAP) se vio impulsado al alza por restricciones de oferta y costos. El precio promedio del MAP fue de unos 690,30 dólares por tonelada, un aumento interanual del 14,53%. Los factores clave fueron: primero, la persistencia de las políticas de restricción de exportación de fertilizantes en China, que afectan el suministro global; segundo, el aumento de los costos de materias primas (especialmente azufre); y tercero, la decisión de los productores de desviar parte de la capacidad a la producción de fosfato diamónico (DAP) para venderlo en India con fines de arbitraje. En el lado de la demanda, las áreas de cultivo de soja, maíz y caña de azúcar en Brasil continuaron expandiéndose, y los agricultores aumentaron la inversión en fertilizantes para buscar mayores rendimientos. En 2025, la demanda de fertilizantes en Brasil superó los 49 millones de toneladas, un aumento interanual del 7,7%; las importaciones de fertilizantes de Brasil fueron de unas 45 millones de toneladas, alcanzando un récord histórico.
